<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Planisferio</title><description>Partidarios del choclón</description><link>https://planisferio.cl/</link><item><title>Testimonio del Emperador Amarillo (黃帝)</title><link>https://planisferio.cl/posts/testimonio-emperador-amarillo/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/testimonio-emperador-amarillo/</guid><pubDate>Sun, 27 Apr 2025 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;Yo nací en una pequeña aldea del Lenguaje (母语), hace mucho tiempo. Un día, sin embargo, siguiendo las palabras de mis mayores, decidí abandonar la aldea para estudiar en la ciudad de Literatura (文学). Allí conocí el dorado palacio de la Gramática (语法), el asilverado palacio de la Retórica (辞藻) y el jaspeado Palacio de la Lógica (逻辑). Me formé como discípulo de todos sus maestros, hasta alcanzar por fin la dignidad necesaria para morar en el templo blanco de la Poesía (诗文). Allí cortesanos, sacerdotes y concubinas quisieron agasajarme, planeando que me quedara con ellos por el resto de mis días.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, pronto comencé a sentir que mi cuerpo enfermaba: de noche palpé cómo Tradición (传统) me agarrotaba, escuché cómo Verso (诗句) me embrutecía, vi cómo Libro (书) me obnubilaba, olfateé cómo Editorial (出版社) me hediondaba, probé cómo Academia (院校) me baboseaba la boca. De este modo descubrí cómo en Literatura (文学) mi mente mermaba y se alejaba cada día más del Cielo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Por qué Lenguaje (母语) no hubo de ser suficiente? ¿Acaso palabrear no puede ser su propia alegría? ¿Es deber darle a esto más nombres, más pronombres, cada vez más puros y más refinados? ¿No fue en el Lenguaje (母语) donde la vida se hizo posible por primera vez?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&quot;Todos las criaturas tienen siete orificios, por los que ven, oyen, comen y respiran; sólo el Lenguaje (母语) era plano y no tenía ninguno. Y así, Escritor (作者) y Filósofo (哲学家) le fueron haciendo un orificio cada día. Al séptimo día, Lenguaje (母语) murió.&quot;&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Manifiesto</category><author>Huangdi (黃帝)</author></item><item><title>Agua viva</title><link>https://planisferio.cl/posts/agua-viva/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/agua-viva/</guid><pubDate>Tue, 02 Apr 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;Al escribir no puedo fabricar como en la pintura, cuando fabrico artesanalmente un color. Pero estoy intentando escribirte con todo el cuerpo, enviarte una flecha que se hinque en el punto tierno y neurálgico de la palabra. Mi cuerpo incógnito te dice: dinosaurios, ictiosauros y plesiosauros, con un sentido tan sólo auditivo, sin que por eso se conviertan en paja seca, sino húmeda. No pinto ideas, pinto el más inalcanzable «para siempre». O «para nunca», da igual. Antes que nada, pinto pintura. Y antes que nada te escribo dura escritura. Quiero como poder coger con la mano la palabra. ¿La palabra es un objeto? Y a los instantes les extraigo el zumo de la fruta; tengo que destituirme para alcanzar el meollo y la semilla de la vida. El instante es semilla viva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entro lentamente en mi dádiva a mí misma, esplendor dilacerado por el cantar último que parece ser el primero. Entro lentamente en la escritura como he entrado en la pintura. Es un mundo enmarañado de lianas, sílabas, madreselvas, colores y palabras, umbral de entrada a la ancestral caverna que es el útero del mundo y del que voy a nacer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿«Escribir» existe por sí mismo? No. Es solo el reflejo de una cosa que pregunta. Yo trabajo con lo inesperado. Escribo como escribo, sin saber cómo ni por qué: escribo por fatalidad de voz. Mi timbre soy yo. Escribir es un interrogante. Es así: ?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;https://www.siruela.com/archivos/fragmentos/Agua_viva.pdf&quot;&gt;[Agua Viva]&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Cerebro</category><category>Genodemia</category><author>Clarice Lispector</author></item><item><title>El amateur Réquichot</title><link>https://planisferio.cl/posts/el-amateur-requichot/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/el-amateur-requichot/</guid><pubDate>Tue, 02 Apr 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;El amateur, el aficionado, no se define forzosamente por un saber menor, por una técnica imperfecta (en este caso Réquichot no lo sería), sino más bien por lo siguiente: es el que no muestra, el que no se hace oír. El sentido de esta ocultación es el siguiente: el aficionado no pretende producir otra cosa que su propio placer (lo cual no impide que este placer llegue, por añadidura, a ser también el nuestro, sin que él se entere), y este placer no se desvía hacia ninguna clase de histeria. Por encima del «amateur» ya no hay lugar para el simple placer (liberado de toda neurosis) y comienza el dominio de lo imaginario, es decir, el artista: el artista experimenta placer, es indudable, pero desde el momento en que se exhibe y se hace escuchar, desde el momento en que tiene un público, su placer tiene que conjugarse con una imago, que es el discurso que el Otro sostiene a propósito de lo que él hace. Réquichot no solía enseñar sus lienzos (aún hoy son muy poco conocidos): «Toda mirada lanzada sobre mis creaciones es una usurpación de mi pensamiento y de mi corazón... Lo que yo hago no fue hecho para ser visto... Vuestras apreciaciones y elogios me parecen intrusos que perturban y trastornan la génesis, la inquietud, la delicada percepción de lo mental, lugar en donde algo está germinando e intentando crecer...».&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[Lo obvio y lo obtuso]&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Cerebro</category><category>Genodemia</category><author>Roland Barthes</author></item><item><title>Ni la vida ni la obra</title><link>https://planisferio.cl/posts/ni-la-vida-ni-la-obra/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/ni-la-vida-ni-la-obra/</guid><pubDate>Tue, 02 Apr 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;Es en la creación, en el «punto de su génesis» y no en la obra cuando creación y recreación (o descreación, como quizá debería decirse) coinciden perfectamente. En las lecciones y en los apuntes de Klee, la idea de que esencialmente sea «no la forma, sino la formación &lt;em&gt;(Gestaltung)&lt;/em&gt;», se repite continuamente. Nunca es necesario «dejar que escapen de la mano las riendas de la formación, cesar el trabajo creativo». Y así como la creación recrea continuamente y destituye al autor de su identidad, igualmente la recreación impide que la obra sea sólo forma y no formación. «La creación», se lee en un apunte de 1944, «vive como génesis bajo la superficie visible de la obra»: la potencia, el principio creativo no se agota en la obra en acto, sino que continúa viva en ella; es, en realidad, «lo esencial en la obra». Por eso el creador puede coincidir con la obra, encontrar en ella su única morada y su única felicidad: «El cuadro no tiene fines particulares, sólo tiene el objetivo de hacernos felices». ¿En qué modo la relación con una práctica creadora (un arte, en el sentido amplio que esta palabra tenía en el Medievo) puede hacer posible la relación consigo mismo y el trabajo sobre sí? No se trata sólo del hecho -por supuesto, importante- de que nos otorga una mediación y un plano de consistencia a la, de otra forma, inasible relación consigo mismo. Porque aquí -como en el opus alchymicum- el riesgo sería entonces el de pedirle a una práctica externa -la transformación de los metales en oro, la producción de una obra- la operación sobre sí misma, mientras que de una a otra no existe en realidad otro pasaje que el analógico o el metafórico. Conviene, entonces, que -a través de la relación con el trabajo sobre sí-la práctica artística también sufra una transformación. La relación con una práctica externa (la obra) hace posible el trabajo sobre sí sólo en la medida en que se constituye como relación con una potencia. Un sujeto que buscase definirse y darse forma sólo a través de su propia obra se condenaría a cambiar incesantemente su propia vida y su propia realidad con su propia obra. El verdadero alquimista, en cambio, es aquel que -en la obra y a través de la obra- contempla sólo la potencia que la ha producido. Por eso, Rimbaud había llamado «visión» a la transformación del sujeto poético que había intentado alcanzar por todos los medios. Lo que el poeta, transformado en «vidente», contempla es la lengua -es decir, no la obra escrita, sino la potencia de la escritura-. Y porque, en palabras de Spinoza, la potencia no es otra cosa que la esencia o la naturaleza de cada ser, en cuanto tiene la capacidad de hacer algo, contemplar esa potencia es también el único acceso posible al ethos, a la «seidad». Es cierto, la contemplación de una potencia puede darse sólo en una obra; pero, en la contemplación, la obra está desactivada y permanece inoperosa y, de este modo, es restituida a la posibilidad, se abre a un nuevo uso posible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Verdaderamente poética es la forma de vida que, en la propia obra, contempla su propia potencia de hacer y de no hacer y ahí encuentra la paz. Un viviente no puede nunca ser definido a través de su obra, sino sólo a través de su inoperosidad, es decir, del modo en que manteniéndose, en una obra, en relación con una potencia pura, se constituye como forma-de-vida, en donde ya no están en cuestión ni la vida ni la obra, sino la felicidad. La forma-de-vida es el punto en el que el trabajo de una obra y el trabajo sobre sí coinciden perfectamente. Y el pintor, el poeta, el pensador -y, en general, cualquiera que practique un «arte» y una actividad- no son los sujetos soberanos titulares de una operación creadora y de una obra; son, más bien, vivientes anónimos que, contemplando y haciendo siempre inoperosas las obras del lenguaje, de la visión y de los cuerpos, buscan tener la experiencia de sí mismos y de mantenerse en relación con una potencia, es decir, de constituir su vida como forma-de-vida. Sólo llegados a este punto, obra y Gran Obra, el oro metálico y el oro de los filósofos, pueden identificarse por completo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[El fuego y el relato]&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Cerebro</category><category>Genodemia</category><author>Giorgio Agamben</author></item><item><title>Motores de la telekinesia</title><link>https://planisferio.cl/posts/motores-de-la-telekinesia/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/motores-de-la-telekinesia/</guid><pubDate>Mon, 01 Apr 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;El día que, según el Diario personal que a lo largo de muchos años he llevado para testimoniar los avances de mi escritura, pero también las ideas complementarias que la fundamentan, fue concluido Splendor es el 22/4/1982, y la puntuación de sus últimas correcciones el 7/10/1985. El libro, como sabe el lector, esperó todavía algunos años y se fue publicando por partes antes de ser publicado en su totalidad. El epígrafe de Splendor es un texto de Wittgenstein: “Lo ético no se puede enseñar. Si pudiera explicarle a otro la esencia de lo ético mediante una teoría, lo ético no tendría absolutamente ningún valor. Al final de mi conferencia sobre ética hablé en primera persona, creo que esto es esencial. Aquí nada más puede ser constatado; sólo puedo aparecer como una personalidad y hablar en primera persona” (cf. Wittgenstein: En torno a la ética y el valor, Biblioteca Filosófica, San Marcos, Lima 1967). Su forma es nueva, y se origina en la estructura de la música de Bach, o en la que, en este siglo, escribieron Orff, Berg, o Stravinski, pero también en la categoría de estructura disipativa del físico-químico belga Ilya Prigogine que revolucionó las ciencias de la década del 70 y que, por ello, le valieron el premio Nobel de química en 1977. Esa categoría de estructura disipativa la he denominado estructura hignagógica porque Splendor es una estructura organizada que, sin embargo, fluye a través de la ensoñación —la que es la realidad. Según mi experiencia, la de mis recitales, mis charlas sobre poesía, o la de mis estados de meditación trascendental, las ondas alfa y theta del cerebro (que movidas por Dios) son motores de la telekinesia y, al mismo tiempo, posibilitadoras de la creación de materia en un universo conformado enteramente por campos de energía. Eso quiere decir, también, que la estructura hignagógica (o disipativa, según el físico­químico Prigogine) configurándose como el universo del texto es, también, el texto de un universo en continua interacción de energía.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[Splendor, p983]&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Cerebro</category><category>Genodemia</category><author>Enrique Verástegui</author></item><item><title>Fragancia hermética</title><link>https://planisferio.cl/posts/fragancia-hermetica/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/fragancia-hermetica/</guid><pubDate>Mon, 01 Apr 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;Oracular, la palabra poética envuelve en los jubones del misterio una fragancia hermética. Sábese que la poesía no es comunicación: busca el salto de la aliteración o de la metáfora la reverberación intensiva de sones y colores, susurros e ideas. Las idas de la idea como caballitos de mar por la piel dulce. Después, algo hay de arcada o de gemido —de cora, dijo Kristeva hablando de Artaud— en la insistencia musical de la frase arqueada en contorsión cortés. Los límites indecisos de la idea se hunden en las marismas coloridas del susurro, el murmullo, el musitar. Cítara de la rima (interior), el parentesco, la genealogía de la poesía con la música resuena en la cabalgata de los brillos de la lengua. Resuena aquí el “Canto Triunfal” de Rubén Darío: “Ya viene el cortejo, ya viene el cortejo, ya se oyen los claros clarines. / La espada se anuncia con vivo reflejo. / Ya pasa, oro e hierro, el cortejo / de los paladines”. Aun sin que ello implique totalmente el desconocimiento de su calidad esencial de vates inspirados, la escena del espectáculo contemporáneo reserva a los poetas sobrevivientes un destino parlante. El poeta hace versos que no se entienden. Ello porque instalan el recurso mágico de su resonancia en otro estado de conciencia, en un estado de conciencia cercano al trance en el que se envuelve el que escribe, en el que el escribe aspira a envolver el que lee, en el que se envuelve (de últimas) el que lee.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hacer partir de esa base sensacional la arquitectura fundamental del proyecto poético, implica criticar el destino de tías parlantes que se reserva a los poetas actualmente. No se le entiende (como poeta), entonces se le invita a hablar sobre la poesía. Sucede que el discurso sobre la poesía, campo infestado y saturado por la crítica universitaria, no se parece en lo esencial al modo de fluir de la palabra poética en su gracia lúdica y revelada. En el discurso se habla de otra cosa. El acto de creación poética devela en cambio cierta cualidad estética inmanente de la palabra en el resplandor de su belleza. Un engolamiento dulzón en la garganta embriagada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[Prosa plebeya, p149]&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Cerebro</category><category>Genodemia</category><author>Néstor Perlongher</author></item><item><title>El aliento</title><link>https://planisferio.cl/posts/el-aliento/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/el-aliento/</guid><pubDate>Mon, 01 Apr 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;pero antes de que los sumerios visitaran los antis en busca de estaño, nosotros ya sabíamos aquello del verso y las mnemotécnicas, los paralelismos, las tablas e hilos pintados en viñetas o qillcas, lo que era ritualmente memorizado y recitado para cuando las ceremonias tal y como es hoy descrito por antropologos de un lado y otro del oceano. teniamos nuestras maneras de memorizar y el texto es algo mental, como los diseños, las figurillas alegoricas, es aquello que persiste en el oido y la retina y puede imprimirse con las manos o la boca. el verso fue pues antaño algo que adoptamos, como los antiguos wiracochas, porque teniamos que aprender y rememorar y cantar entonces las cosas que eran importantes, y pues como habia musica y vientos ya no era necesaria la ritmica del aliento, munaymaiwiy, que reservabamos para las visiones espontaneas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;el aliento tiene su propia musica y basta con saber donde anotarle los puntos, las marcas que indican donde debe reponerse entre medio de los bailes, las comparsas. una linea de aliento ya no tiene nada que ver con monos de la mnemotecnia, no es una forma analitica, no ha sido hecha como estructura de revision inmediata. precisamente en esas visiones aspiradas lo que uno queria era dejar de revisar, sobre tablas o telas o metros de cancion, con esa claridad apabullante, las dimensiones de aquello y si se habia obrado con perfeccion o imperfeccion. ojos hacia dentro, toda linea de mullu se teje primero en lo invisible, y es alli donde es primero y es libre, en la oscuridad y el aliento dejado andar, increado, que suelta en el aire sus challwas, feliz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;en las alturas del plano pues no hay tal panorama versificado. al verso le sigue una economia de la memoria razonada, y a la prosa le sigue una economia del espacio material, pero en cuanto al plano solo le puede convenir una economia de la voladura, del mapacho y el cebil y los tabacos en sus distintas variedades que hay a lo largo, una economia de las bolsitas cargadas de semillas y los intercambios de humo, no profit incentive, yankis, que al ahayu tampoco es que le interese perfeccionar su propia libertad, asi como si otros la fueran a admirar en el final. su objetivo esta por encima de todo ello y se pierde en las alturas mismas del vuelo, pues que acaso no se tratara dello nada mas y eso fuese todo el saber detras de su nombre y lo que aqui diciendo hemos dicho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;y volveremos a decir si fuese necesario: plano no es lo que prosa al verso ni parrafo a la estrofa, si mas bien pertenece a otra escala diferente y desligada de todos aquellos llamados samsaras de la forma literaria. el plano no es una forma literaria y no es patrimonio de ningun genero particular. es esta manera que tenemos nosotros de desentendernos de aquello y decir chaolin bombin porque jamas se trato de ajustarse a las ideas de unos u otros advenedizos mirones, ya fueren criticos o lectores de a pie, cuando siempre en nuestra conciencia se esperaban los challwitas para pescarlos y devolverlos al mar uno a uno como se dejan en fin las estrellas en el cielo llevar por el amor que se presentan las unas a las otras con sus cinco rayitos, orbitalmente asi dejandose bailar en su camino que hace flor entre los aires y que envuelvennos consigo para siempre&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Botaje</category><category>Manifiesto</category><author>Mr. Altay</author></item><item><title>La caza de las mariposas</title><link>https://planisferio.cl/posts/la-caza-de-las-mariposas/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/la-caza-de-las-mariposas/</guid><pubDate>Mon, 01 Apr 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;Mi «literatura» comenzó el día que nací, o a los cuatro años, cuando ambulaba por el ahora mítico jardín y de pronto, quedé en otra dimensión. Tal vez una mañana amanecí así. Con dos alas largas en rosa incendiado. Quiero decir que sin dolor ni alegría, sino con total naturalidad, acusé el cambio. Alicia se fue a la subtierra o al espejo, pero regresó. A mí me fue imposible. Soy una «visitada». El panorama que se abrió con ‘Poemas’ -y que se llama y se llamará ‘Papeles salvajes’ a medida que lo vaya aumentando y uniendo- bien pudo nominarse ‘Las visitaciones’, ‘El libro de las visitaciones’.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No busqué nada, entonces. No me propuse nada. No me propongo nada. Es un designio. Vengo del Primer Motor Inmóvil y mi paso por el tiempo es para escribir, murmurar, otra vez, la creación.
Junto a la mujer normal, seria, quieta, nerviosa, que se ve, hay un hada ejecutando otra labor con un hilo de oro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un alguien escondido me ordena cazar mariposas, pero a la vez, simultáneamente, las pone en mi mano.
Sí, quedé como un testigo del cortejo y de las cosas. Aparentando actuar, sólo protagonicé y protagonizo asustada y encantada mi acontecimiento interior. Finjo en nombre de la luz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[No develarás el misterio, &lt;em&gt;se busca el pdf completo, 4favor enviar&lt;/em&gt;]&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Cerebro</category><category>Genodemia</category><author>Marosa di Giorgio</author></item><item><title>La línea poemática</title><link>https://planisferio.cl/posts/la-linea-poematica/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/la-linea-poematica/</guid><pubDate>Mon, 01 Apr 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;El tamaño de un poema, hasta donde está lleno de &lt;em&gt;poiesis&lt;/em&gt;, hasta donde su exten­sión es un dominio propio, es una resistencia tan com­pleja como la discontinuidad inicial de la muerte. Es decir, no hay el poema propio, sino una sustancia que de pronto invade constituyendo el cuerpo o la desazón sin ventura. La forma en que hay que tocarla o respe­tarla, abandonarla o poseerla, descarga en lo inmediato una cuantía tan inefablemente contraída que es impo­sible revisarla por el propio sujeto. El poeta es como un copista que al copiar prefiere hacerlo en éxtasis. Al desaparecer ese estado perentorio y resolver una forma de escritura, crearía entonces estilos ajenos con mano propia. Mientras que si copia, es tan misterioso repro­ducir una letra, un número. Al crear, al intentar ha­cerlo, la discontinuidad se hace tan desmesurada que es ya imposible la potencialidad coincidente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[Analecta del reloj, p157]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La línea poemática no puede negar que es una línea, es decir, un punto que vuela. Si lo negase, su delicia sería doble, pues tendría que refugiarse en el desarrollo tonal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[Imagen y Posibilidad, p202]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;He hablado de poesía, de poema y de poeta. En las eras imaginarias, por ejemplo: período carolingio, los cruzados, época de gran poesía, de leyendas, la poesía no cuajó en libro alguno. La poesía preexiste a su redacción. Cuando coinciden las eras imaginarias, construcción de las grandes catedrales con el poema, estamos en los momentos de la gran poesía. La poesía es como el aire, toca al hombre y lo define, le da figura y contorno, pero el aire es libérrimo e inapresable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[Diccionario: Vida y Obra de José Lezama Lima, p407]&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Cerebro</category><category>Genodemia</category><author>José Lezama Lima</author></item><item><title>Opípara insaciable</title><link>https://planisferio.cl/posts/opipara-insaciable/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/opipara-insaciable/</guid><pubDate>Sun, 31 Mar 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;Soy nacida de la tierra negra y húmeda de un sueño larvárico. De la cantera humus, farragosa y turbia a la hora de no pensar en nada carmínica ligera perezosa en pausa de paso por aquí, enemiga de mi padre, galopante a la hora de no pensar en nada, but me, but me, onírica, opípara insaciable — me han roto las piernas. La lengua negra de la voz del fuego no dice, llama, la primera sangre es siempre vieja, leche negra. Madre, la leche negra. Grita tocad más dulcemente la sangre vieja, los cuerpos duermen en la nieve sucia. Escucho el trino de los túmulos vivientes y minerales. Ramas de árbol bajo los pies: anemocoria, la dispersión por el aire, sámaras, semillas aladas. Mis raíces están en las tinieblas. Vilanos, como los dientes de león: pelitos. Hojas de árboles muertos, hojas muertas de árboles (alguna vez) vivos, ramas secas, una lámparárbol de luces cálidas, el promontorio del fanal roto, un juguete pequeño, la ovalada cajita azul. Volvería siempre a ellas, a las cosas. Guardan la memoria secreta, canto apenado hasta no llorar más, sólo a veces permanecen, siempre despiertan: conexión sustancial de la multiplicidad infinita en la unidad de lo finito. Epifanía. Todo lo que existe ya está muerto. Pero te recordaré, y derramaré las lágrimas, y quemaré los navíos y se ahogará la tierra de mi dolor, quedará apenas un testigo del naufragio, y será su pena y su dolor el mío, esperarán la misericordia de las espadas, manar la sangre de sus cabezas —jugo nutricio para las polillas ocultas que mueren en la luz. Silencio silabado a la perfección. Dulce, argéntico.&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Poesía</category><author>J.J. Franz</author></item><item><title>A la luz de una revisión del lenguaje...</title><link>https://planisferio.cl/posts/revision-del-lenguaje/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/revision-del-lenguaje/</guid><pubDate>Fri, 29 Mar 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;h1&gt;A la luz de una revisión del lenguaje...&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;Tercera vez. Creo que no exagero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el esmalte de una muralla se forma, parsimoniosamente, un rectángulo &lt;em&gt;(telas líneas)&lt;/em&gt;
concentrado: &lt;em&gt;prados geométricos,&lt;/em&gt; cúpulas... incluso un traqueteo de muy fermosas, se
maravillan, hojas de &lt;em&gt;laterales curvas,&lt;/em&gt; en &lt;em&gt;los dedos carcomidos&lt;/em&gt; por piedrecillas, cincelados.
El &lt;em&gt;sol ilumina&lt;/em&gt; los brochazos de azulgris hacinado en el cielo. Un &lt;em&gt;amarillo&lt;/em&gt; canario, un
machucado mostaza repliega los bulbos vitrales: hay un lecho cifrado, estanque de
grandes capas. Allá arriba. Alrededor de tus manos. &lt;em&gt;Como hilos de agua.&lt;/em&gt; Cientos de
pajarillos abrillantados por el semidesnudo cielo en el balancín: tus manos: adorando el
blanquísimo, bordeando sus líneas, lo pulido de la comisura –¡ay, espinas!–. ¿Pero... en la
comisura del blanco? el talle del blanco?... o la carcajada: que se apoya, tan bella, con
hileras y una lengua, toda resplandeciendo, un poco morada (es el vino), deletreando. ¿Y
qué importa si es una frase repetida?, el arado de un arabesco puro que me tintinea entre
los dedos y me provoca escribir, alzar vuelo, cantarte, como un pájaro chiquito, los
&lt;em&gt;perforado polígonos&lt;/em&gt; paralelos al oscurantismo del vacío, y temblar a tu lado, entregar mi
cuerpo... Hay amor... A la Liturgia... ¡Ay, amor!... Entregártelo?... ¿Qué enmarcan tus
espacios &lt;em&gt;no-reales&lt;/em&gt;? ¿agolpan eso que ha quedado, lo &lt;em&gt;borrado por la lluvia,&lt;/em&gt; lo plegable
(como ofrenda) a una &lt;em&gt;Deidad Irritada,&lt;/em&gt; no alineada, hay que arder?... Eso es menos
mareante... &lt;em&gt;Protege y fortaleza, respuesta deseada&lt;/em&gt;... La angustia es otro soporte. Ser
vulnerable es concéntrico pero hay más... Recitar las hojas marchitadas, desplazarlas,
hundirles un puñal. Revisarlas. Desfigurar la Historia creándonos Una con la técnica del
asombro y franjas en el &lt;em&gt;costado izquierdo,&lt;/em&gt; y en el derecho una sustracción. Y me doy
vueltas, y toda esta puesta en escena, todo este llenado de palabras sólo es para decir, en
desorden, que te amo. Llenar de azafrán y flores –estas letras– desparramarlas,
haciéndolas girar... en volutas, que embisten, terminando ardiendo, y que al final quede
un esquema en las cenizas (lo último) plateado o dorado, rojo –si quisieras–, señalando
la musiquilla, lo difícil que se me ha hecho ornar la &lt;em&gt;extremidad entera,&lt;/em&gt; anonadado, del
irrefrenable deseo de amarte, no es un sinsentido. quitar el silencio...&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Poesía</category><author>Accelerator</author></item><item><title>El ajedrez humano</title><link>https://planisferio.cl/posts/mi-poder/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/mi-poder/</guid><pubDate>Thu, 28 Mar 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;yo vengo viendo ya desde hace bastante tiempo como los operadores mueven sus piezas poco a poco y lo que me interesa a mi es abolir el ajedrez humano, me entiende ud? dar vuelta la mesa de una patada en un barucho de san miguel, franklin, con olor a travas, a tabaco pasado por antena, cenizas, pequeños operadores entre mexico españa peru argentina y finalmente chile, adonde todos los fondos vienen a parar, gota a gota, destilandose en las manos de alguna mujer mapuche rubia fruto del oprobioso incesto mancomunado y escrupulosamente acordado por contrato entre castas de uno y otro lado con el fin de oprimir al pueblo chileno y sudamericano... incas y alemanes unidos jamas seran vencidos. lonkos e italianos unidos jamas seran declarados fuera de bases... las cerezas van para china y los artistas para new york, barcelona, berlin, cdmx, paris? juntando sangres se lavan las culpas, las manos y la cara, no hace falta bañarse ni depilarse las axilas, el bigote, grimes le puso a sus hijos el nombre de las nuevas futuras ibms, quien le dijo nada? inmunidad a toda costa de todas las posibles imputaciones ya sea mediante cambios de nombre cambios de cuenta cambios de pronombre, tienen muchisimo cambio y no se lo dejan a ningun uber ni rapi venezolano aunque vote por ellos en la proxima eleccion.. yo les puedo resumir aqui el funcionamiento de todas las operadoras del universo y de todo aquello que muta al sol y las otras estrellas, la causa primera. buses lima-santiago-berlin, milan-punta arenas, brac-linares, y todo esto oiga, aquien cree ud que conviene? todas estas mezclas que le estoy diciendo? a mi no, no a mi ni a ud, yo no tengo los apellidos, los apellidos se obtienen por medios ilicitos junto con las operadoras, en terminales, con vpn activo, a camara cubierta, no vaya a ser que los pillen.. pero yo vengo registrandolo todo esto que le estoy describiendo, me ha costado bastante, estoy sin casa en situacion de indigencia en estos momentos, como lo que encuentro, estoy siendo perseguido legalmente por el estado terrorista de chile en alianza publico-privada por obra de los sres con apellidos que ud ya conoce, patrimonios inconmensurables, millones de dolares, estamos hablando de billones en usd, piel morena y lopez, perez, todo eso ahi para adelgazar la sangre, aceitar el pescado, para que entre, para que salga, de la redes y en las redes.. habia que aprender de los hapbsburg que por mucho que se metian entre ellos terminaron arruinando su propia raza... es necesaria la inclusion de los pobres, algunas indias, algunos negros de vez en cuando para mantener la genetica, la expresion fenotipica epifanica edipica, me entiende? todo se trata del poder y heredarlo.&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Poesía</category><category>Botaje</category><author>Mr. Altay</author></item><item><title>Terapia computacional</title><link>https://planisferio.cl/posts/terapia-computacional/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/terapia-computacional/</guid><pubDate>Wed, 27 Mar 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;El ser humano se alimenta,
luego computa
o falla en su intento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antes de acostarse pone a romper sus caballos contra el mar, prende la luz de sus miserias, levanta una piedra y encuentra debajo otras piedras también abriendo humanos, recorre lineas familiares siguiendo el canto de nodo en nodo, como gargantas deshechas, recorre del padre a los hijos, de un hermano a otro hermano. Abre las líneas que dejaron los caballos con su paso, como a las dos masas del océano, y en ellas introduce la nueva formula de la tierra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las piedras de su patio en ejercicio, minando la propia espalda con picotas de polvo, el pensamiento puesto en su función, un punto como rumor de pueblo por encima, materia en hálito de aureola, y el conjunto poderoso levantando su nación de globo nube al costado del atlas, juntando dos dedos de curva, en el acto del desinfle, un suspiro de la tierra haciendo elipsis a su poco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A p o c a l i p s i s del sudor en la frente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cada piedra piensa un punto, sombras, en conglomeros de vértices triángulos, y a las manos tomadas dan color como animales extintos los vidriales rotos de la iglesia más cercana en pensamiento, su fragmento en que a diario se estacionan los cuadrados negros a golpear las teclas faltantes del piano, tragando limite, ensanchando la propia espalda de existencia no jugable, sin quebranto dando de llevar el huevo en su interior, pensar imposible su sexo, darle planes sueños y una vida para imaginar el nombre que habría de tener, corren corren como esqueletos de espacio, tocando las marimbas veredas infelices que ha dejado el vecino más próximo a soltar el freno, el zapato de humo que en su paso sin aforo desaloja el papel entre la suela y el suelo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Empieza a girar el avellano o la plaza, quieto lo quieto y girando lo girando, fuerza del centro en su crecer de a cuenta, silabas siguiendo a la última dama en jaque puesta, resolver el termino nupcial del rosa hereditario, cascadas en reorganización de la tierra y sus margenes, propiedad vertical del paso dado.
Caminar es un acto redondo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego enciende sus programas, lanza dos naves en esquinas opuestas que hacen crecer al universo. ¡Cómo agitan sus colas los planeadores de secuencias y cuadriculas! Sonda en los frutos traídos a la recolección de las faldas, anochece y pondera, si a tomar por tierra la otra cuesta del cuerpo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al momento de llamar el nombre propio del acto, de traer al uróboro en golpe puesto digital. La molestia va empujando al veídor, si a del inicio vuelve con un anillo de más, el año vive al tiempo, muy rápido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y piensa o no piensa
en la dama del computo,
quien se da a nacer por cuenta propia,
obra, computa
y luego nace,
lanza los tableros por los aires,
de la costilla se ríe y manda a callar a la refracción del numero que flota en su parto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Traé la mascara tallada, el músculo en secreto rotatorio, una capsula con dentro un planeta entre el húmero y la tibia, por broma o teorema, gira la grasa contrayendo su fibra como enfermedad de nombre, gira alrededor del hueso, el músculo, deja la prensa de periódicos y descansa, suspira una apertura diagonal en el tablero. Sienta al pasado entre las columnas vacías, bloques cervicales dispuestos para contar con las manos, raspando la cueva la cárcel el refugio, la mujer del computo ha nacido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuántas reinas puede poner un cromosoma de a pie, girando como una muñeca al son de la linea que se para. SE PARA. Se detiene. Fragua pierna o deja de moverse; cuando lo que continua, realmente, es su bondad. La linea que es ciudad, paralela suave sombra espejo, en la rodilla del vidrio que a fondo llama con banderas también blancas la pulga de la sal. Retumba en lo bajo rojo una señal para cambiar de asientos: saltar por la ventana también es una manera heurística de escapar el local optimum. MÁXIMO DESEMPEÑO del global deseo dice.
Así reduce su pena, al batir de los caballos blancos, la descendencia en intercambio puro a mitad de las piernas, la operación a corazón abierto que cifra la sangre del estanque, el aire de verdad en la población del suero: cuántas generaciones habrán de pasar antes de que se extinga esta tristeza?
Así reduce su pena. Mira el mapa, siega capitales, toda letra con su número mutando; atraviesa el tamiz de la mano, por el espacio enorme plano y flaco, el universo, y gorda gorda gorda cruda la tierra.
T a n t o cabe en un puñado.
Cuentan sus caballos el choque de las vías paralelas en el óptico metal salvaje,
visto desde arriba todo está tan curvo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una mirada puede recorrer varias galaxias en distancia. Al mirar al cielo estás chocando. Desde todos los planetas alguien mira. Y sobre los pasos de tu hipotenusa y la misma de tu hermano vecino quien también esta mirando el ocaso del cielo, se da una vuelta al mundo, chocando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nace el primer hijo como una pura consecuencia, la repartición de los regalos exigiendo inicio. Y de su primera boca, como una raíz con espíritu de arco, una mano se agita pidiendo bautizo, algo que contar, un nombre por ejemplo, para hacer andar sus letras por el radio del abecedario, o hacer caer al suelo de rodillas, o a las crianzas que lo corren por debajo. La madre no deja de pensar en cuando pondrá su primer calculo, el padre que extiende la suya, mano, y estrecha como un túnel le muerde los costados internos de la lengua, un contrato a nudos de Quipu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El hijo del computo atraviesa su primera pregunta por pedazos de pan, hijo pedazo del hombre, algo que contar. Reparte los regalos, hijo, no hay porque esperar a que desvanezca el sol en tu regazo, tu primer cumpleaños es hoy día. Desplaza estas migajas a la diestra, alza tu vara como arma de ladrón, su flauta transparente.
No dejes que ocurra el concierto en tu pulmón herido.
Utiliza tus dedos de medusa y cuenta: Cuantos amigos puedes tener antes de que se te acaben los regalos?
El computo desborda entonces hijo padre y madre, cuando lambda anónimo como la sabana que secándose al sol se fue corriendo por la calle gritando amor mío, vuelve, cuando a eso, el computo se eleva en total democracia, enumerando el no amor que le tuvo a la gallina, cerebro de la matemática materna, cuando por descuido parecía posarse a diario con sus nalgas de lamento idiota, en su piel de amaneciendo. No importa si se te acaban los niños, hijo, solo procura que al final de cuentas, no quede ni un solo regalo sin su dueño. Porque un niño puede tener muchos regalos, o ninguno, pero un regalo, un juguete, en el fondo, puede tener un solo niño.
Así nació la desgracia, del ovario óseo picando el suelo su jengibre gusano, el sol abierto en cirugía como una tiniebla cualquiera, el orden al modo del orden que da-el agua al tenedor. Abre una cuchara la silueta de sol, LA SILUETA DEL SOL como un lamido extirpado de cuerpo al pequeño queso suizo que aún se derrama en el fondo del mar. Una cuchara que come del sol, le saca un pedazo y sonríe. La cuchara sonríe. El niño sigue contando a todos sus amigos con las manos. Dónde está la coincidencia entre las palabras posibles de hacer con este conjunto de letras cerrado, y los veinte regalos que aún tienes por poner en mano de tus doce amigos, hijo de cristo. Si fue tu mismo padre quien por cuenta propia abrió el destino, y de su cadera hizo abrazar el origen en tu herencia, tu gen, función manzana del no. Imposible. Antes del termino del día, pensando que buscando pensaba, buscando que pensando se hacía. Imposible. Como dejar a un niño sin regalos. No pueden ser doce los niños y veinte los regalos y que en la mayor de los destinos, es lo injusto primando. Así, el hombre que falló en su intento, parte en dos los regalos, les hace avanzar escaleras factoriales, subir y bajar por ascensores parentescos.
Dio entonces el mismo juguete a varios niños, de los cuales ninguno sabia donde estaba.
Multiplicó los regalos en millones, como el pan y como el vino, y aún así quedaban huérfanos: crecían los hambrientos. Cómo puede existir la cara larga en un niño? Tú, plástico conmovedor cuadrado negro, ignorante barril del verdadero y del falso, tú, feliz. Sonriendo siempre sin recibo, mientras crece al ancho esta palabra, al costado del problema, no sabes siquiera, siempre tú feliz, escondiendo los caminos como trucos de pulgar para los niños, esos que iban con las manos en alto a morir. Porque son los caminos a quienes les pasa un niño por encima. Como todo regalo tiene un solo dueño, todo camino tiene un solo niño que juega a rasparse las rodillas en su asfalto, sangre gris de toda tierra verdadera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y crecían, crecían los niños y regalos, más crecía entonces la avalancha de vació como un hoyo negro que traga sin razón fatal carencia y hace esconderse a las ardillas, la dicción de la ausencia, almas mascando dentro de la roca, el manto terrestre alucinando, con las bocas al piorar del diente del quebranto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La fuerza dada dentro de los edificios, gente en forma del corriendo; marionetas estáticas en hilos de invisibles puás, bolas del serrucho a carcajadas alimentando en rotatoria la batería del espacio imaginario, cables corrientes de continua ficción negra, los casquillos disparados de película, materia que puebla abundante el espacio que circunda al negro en rededor a toda hora, en todos lados, transparencia ocupando la suave aguja del ojo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este gimnasio acústico está siendo alimentado, ahora mismo, por seres humanos que corren en bicicletas estáticas, en trotadoras de metal fundiéndose su carne, con los pelos de punta y las muñecas girando. Todo se alimenta y luz escupe. El animal es una fuente de energía al bajo cero. No conoce su misión y avanza. El espectro recorre mirando por encima del cielo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El vuelo del piloto Lévy dibuja garabatos en clave de sexo, música, antes de estrellar su vuelo contra el propósito morado de su nombre. Lanza uno y otro avión desde su hangar, como un niño lanza aviones de madera contra el árbol de las hormigas que nacieron para pilotearlos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En donde hay un pantano, es también seguro, que al abrir la mano nazca una mariposa de la sangre y de su costado en paso al caiga, inocente oro de estelas que al cayendo rompe va las pelotas de energía en la cara de los calenda-darios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El singleton pasea de la mano de la niebla en hierro envergadura, confía su último pecado al pasto que trocando el verde por azul, un día se da vuelta, el cielo todo verde, el pasto todo azul. Rellenándose el colmo los días en dos días a diario, por mientras helados tragan de bomba de crema de ruido negro que brilla y tiene patas y brilla y hace negro. Cruzando la calle hacia la nueces nacen todas con hijos y pasteles, en donde pasta la vaca de pie un sol tremendo adentro de su lengua, cubierto cuidado de manta de hijo de dulce de uva. Toma una vaca y a pastar, giran todas las vacas pasto arriba raíz arriba, la verja discontinua en una franja que al pasar la mano carga el polvo plástico, elemento último y primero de la cena. El solterón es un mueble donde van a posarse las almas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cáliz alzase solo y a beber dijo mi gente. Dónde viven las abejas hoy en día?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta nación de greda el solterón sigue cruzando, almacena su colonia de hormigas congeladas, como palos de helado lame las tierra húmedas que rodean su refrigerio, compone un estudio de la arquitectura con liquido que le sirve de consuelo, rebota los libros del llamado y enciende una fogata en la tiniebla de los ojos que dejó al pasar. Las tablas siguen partiéndose cuando pasan las palmas abiertas de viento. Los cubos se intercambian por raíces apretadas como labios por dos dedos. Un beso redondo pasa almacenado. El hablante lírico está con usted o con nosotros? Se encuentra acaso en esta sala?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Atentos quedaron los caballos desde cuando. Salieron hacia horas y siguen dando vueltas en el fondo de una lamina incolora, más angosta, una pestaña que se ríe, lisa de la información lisa de tu detective interior. Mengua la energía, mengua la masa en este plano. Crece la información, no deja de crecer. Se apagan las estrellas. Se tragan los hoyos su negrura. Crece la data. Siguen los elásticos volviendo a primer punto. Siguen los caballos corriendo por su nombre. Siguen los niños jugando como antaño, vuelven a inventar el chiste que hizo gracia. Vuelven a cruzar la calle donde vieron a su amor primero. Sigue el espacio creciendo, alejándose, y nosotros cada día más cerca de qué.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La tierra del computo se hace vasijas infinitas. La tierra de la suma en la tierra del azar hace tinieblas.
Cuenta un cromosoma, cuenta un cromosoma dos cromosomas tres cromosomas cuatro cromosomas,
con los dedos que se rompen contando. Suben sus anillos a la altura del dolor que prensan cebando en lo bajo, cae. Cae en la venta del pan y los pasteles. Cae y sigue cayendo hasta el final de la imaginación. Cae y sigue cayendo como volar de gravedad. Ahora turbinas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cuco intercambia constante
un huevo al interior del sueño
y YO lo estoy
alimentando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este pantano tiene sol propio. Cuida de tu espalda, si aquí te acuestas y te ahogas, podría ser que al abrir con la vista el mundo que en mesetas cuece su felicidad, la misma que hace brillar al paraíso, despiertes. No le cortes la corriente. Sigue avanzando tu banda con tu paso. Que la luz se encienda ahora,
turbinas.&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Poesía</category><author>Adán Marín</author></item><item><title>Los caminos invisibles de la luz</title><link>https://planisferio.cl/posts/los-caminos-invisibles-de-la-luz/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/los-caminos-invisibles-de-la-luz/</guid><pubDate>Wed, 27 Mar 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;El verso murió. Y no basta con el verso libre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Del mismo modo en que el desarrollo de la técnica en las artes pictóricas solo existió en tanto era necesario representar un conjunto de ideas distintas, y no por si misma, hoy se muere el verso, los cortes de linea y las mil y un divisiones silábicas. No quiere decir que dejen de existir, estos, al igual que los muertos, &lt;em&gt;permanecerán entre nosotros, como cadáveres al hombro.&lt;/em&gt; Con todo su hedor y material belleza a recuerdo. Por que a la muerte de la Era de la Información y al nacimiento de la era Topológica, el espíritu se demuestra los medios necesarios para su expresión expansiva, interior. A la amanecer del cifrado superdenso de la información cuántica, con las redes de teleportación que estas habilitan, las nuevas ideas y formas, no pueden sino nacer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquí no buscamos definir el futuro ni mucho menos sus ideas, pero estamos definitivamente a la búsqueda. Su descubrimiento y la impresión palpita clamas de aires nuevos, esto no puede quedar a la deriva. Así entonces como antes se apreciaban los versos de &quot;arte mayor&quot;, y aún hoy, somos heridos por los grandes versos del pasado, no pensamos quedarnos cruzados de brazos, sino con las manos en las axilas y la mente abstracta, funcionando alto, demasiado alto. Vivimos en el plano y estamos buscando. Cantamos un único verso muy largo, casi infinito, que no termina jamás, porque eso nos permite, al igual que en las enormes areas verdes, encontrar tanto el pastizal y la supuestas vacas voladoras, como el humedal y los gusanos y los bichos. Un solo verso, uno solo e infinito, que se deje cantar por todas partes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si no.... ¿Se podría entonces imaginar la existencia de las grandes sinfonías, si la música tuviera por regla terminar su compás, su orden intrínseco, al final de la página, en sentido horizontal y vertical, y no como el continuo continuo que es a voluntad de la pasión y el motivo de la obra? Y estar regida la música, por regla, en todo momento, con la misma división de compás, sin variación, o peor aún, fuera el 4/4 una necesidad no solo indiscutida sino también impensada. Eso es lo que le hace el limite de la página a la famosa cadencia de las palabras. La analogía vale totalmente. ¿No son acaso las palabras sino corcheas negras y redondas, enriquecidas de sentido, con mil acentos y colores, arrastrando mil clamores? Y la puntuación, infinito orden de sentido otorgado al silencio: el más gran abanico que el lenguaje escrito nos empeña.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La evolución de la música exigió no solo en múltiples etapas nuevas nomenclaturas, sino incluso también lo hizo en casos individuales, donde el mismo apetito de la composición requería nuevos modos de escribirla. Asimismo existen escrituras que implementan los signos de mil modos, conjunto unísono de su interpretación de lectura, a viva voz o la voz que vive dentro del texto. Del riguroso jazz hasta los cantos primitivos, la vitalidad del instante fue y será prioridad de primer orden, de aceptación colectiva e individual sobre un estado de trance e invasión de ángeles y demonios. La experiencia última de la lectura... El verso ataca en contra de esa pulsión estética y, en última instancia, religiosa, por querer diseccionarlo, confrontarlo consigo mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa preocupación, aclamativa y superficial, sobre las disposiciones materiales del texto, solo nos importan en el grado de afectación sobre los símbolos vitales. Lo contrario sería jugar con soldaditos de juguete o las muñecas sin ver las grandes batallas, sin ver los grandes amores, eso que ocurre al interior y que es lo que realmente importa, en la abstracción completa del mundo, con que se valen las emociones más profundas. El juego es mental y el cuerpo es poseído por lo extraño, las famosas voces o qué, jugando con los bloques de madera y las cigarras, con el número y la regla. Todo ello que se suma en un instante vivo, irremediable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, la recreación mental, su historia indivisible de la imagen, poética actual por antigua, regresada por futura a origen cierto, exige plano, exige prosa de la voladura, choclón, exige todo pero nunca por completo verso. El reflejo del espíritu, como la luz, muestra solo el camino de menor acción. La palabra, como la luz, toma todos los caminos al mismo tiempo: solo vemos aquello que sobrevive a su propia aniquilación. El verso refleja solo lo visible. El plano es invisible y busca todas las formas de vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es así como queremos dar el puntapié, una vez más, a la siemprenueva Era Imaginaria, de finales e inicios completa, por lo que realmente importa. Tomar nuevamente todos los caminos de la luz. La sombra es nuestra y la tenemos dispuesta, porque existen los infinitos caminos de luz, son invisibles estamos buscando conocerlos. Nos alejamos del verso porque vivir en él es vivir un único reflejo, sin conocer jamás la verdadera sombra de la posibilidad. Escuchar las mil voces de la luz, los mil llantos de la sombra que no se ve: es una invitación.&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Manifiesto</category><author>Adán Marín</author></item><item><title>Abogando por el plano</title><link>https://planisferio.cl/posts/abogando-por-el-plano/</link><guid isPermaLink="true">https://planisferio.cl/posts/abogando-por-el-plano/</guid><pubDate>Wed, 27 Mar 2024 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;Pecado de la juventud sería decir que existe algo nuevo, peor aún, que lo inventamos nosotros. Que el verso está mal, que la prosa esta mal y que nosotros, con nuestro nuevo aparato mental, traemos servido el pan en agua a la boca del resto de nuestra generación. Demasiado suave es esa cuchara. Una tentación demasiado antigua y honda, aquella que nos inclina hacia el placer del llamamiento, la proclama del paraíso descubierto, el de peor clase, el interior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por diferenciación diríamos que no es verso ni prosa, aquello que es nuevo por retorno y asimilación, el plano. Como quien dice un verso, un párrafo, un plano. Cada cual, elemento definitorio y piedra de tope, de su método. La poesía en verso, la prosa poética y, lo que evitamos de llamar por su nombre, la poesía plana, el plano. Pero esto no sería suficiente, parir por diferenciación. Menos aún si está fuese solo de carácter formal. Aunque por ello empezaríamos, si no estuviésemos ya en otro lugar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cual es el problema del verso? El limite, pero su existencia nos comprueba por hecho sus posibilidades, su sincretismo de belleza, de imagen sucedida. Pero algo nos llama a rechazarlo en nuestra practica inmediata, al menos en sus métodos corrientes. Sea su cadencia cardíaca, su modo concretamente practico de lectura, o algo que se nos escapa, oculto en su vertical disposición y corriente, como una cascada con piedras en el vértice y algunas otras interrumpiendo su caída clara, de cortina, antes del reposo, del pensamiento. Algunos intentan combatirlo, espaciando, como tejas caídas, entre lineas las palabras, o hacen esfuerzos aún mayores de arabescos. La forma, tomada entonces por su más literal engaño, la orientación y cardinalidad en el plano de la pagina, nos aburre. La forma, principal preocupación de quien busca el goce estético, radica más en el conjunto o no conjunto imaginario de significados, cosa que no terminaremos de explicar aquí. Primeramente contradictorio en apariencia. La forma no puede habitar el significado. Pero es aquella forma la que exprime la verdadera pulpa deliciosa, la forma de los significados. La imagen del rio que se levanta y cobra vida, y a modo de voluntad propia, da de beber en la boca a los seres pasajeros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces pasa una aplanadora por el verso, concatenando cada linea con la anterior, y pasa antes de ser el verso escrito, en el pensamiento, de modo que continua vigoroso y no es solo pegamento de saliva para cartas tristes, y lo que aplasta, queda, se resiste a perder su forma, porque no existe cosa que desaparezca. Aquí, sin escatimar en detalles, podría pensarse que aquello es la prosa, la prosa poética. Pero ella se viste primero con los huesos del habla, y con la ropa que viste trabaja la gruta, su inscripción de hoja de palma. El verso entonces presenta una oscuridad, adherida del pensamiento versado, de la misma manera en que la hija desarrolla las peculiaridades de sus padres. En el fondo de la hermética, cuando se ha tomado un verso anterior y colocado enfrente de uno siguiente, pareciera hacer como la llave a la cerradura al levantar cada uno de sus dientes, hacer, entonces, agua el cuadrado, la luz. El verso, y el plano por principio heredado, nos permite apelar a la sabiduría del cubano: &lt;em&gt;La oscuridad está en el que oye, para los que tienen luz nada es oscuro.&lt;/em&gt; ¹ Y podríamos entonces criar palomas en el campanario. De ahí que el plano se parezca más al verso. A primera vista, por un puro impulso mimético y por la disposición del texto contra su fondo, posible fuera decir que es más hermano de la prosa. Errarían. El plano es un verso muy largo. Quitado el limite de la linea, del quiebre, el río no desborda, solo que ahora, crecido, es tan ancho que se toca de borde en borde dando la vuelta al mundo, y su raudal es medido en toda dirección, hacia atrás, adelante, arriba y abajo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El verso común, con su despacio continuo entre linea y linea, es el equivalente, en el mundo de lo real, al dibujo de una cebra. Linea negra contra blanca contra negra. Su flujo es un flujo de filas. El cuerpo de la cebra esta desaparecido, vivimos dentro de su dimensión. Las dos dimensiones del dibujo. Y el avance predilecto, caer, a modo de bosque horizontal. La mirada lo recorre como un camino trenzado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El plano, en aparente contradicción, quitando una dimensión, agrega otra y la que ha quitado, la renueva. Quita la dimensión vertical y se convierte en solo avance, solo horizonte. Y en ello agrega la profundidad. En el plano las palabras, como en los mapas digitales, que a medida que nos acercamos, las montañas planas, los mares planos, comienzan a tomar relieve, y hasta el suelo submarino del planisferio, se levantan. Ya es. Porque en el plano dejamos de pensar en la forma, y es el ojo el que encuentra, no como antes entre linea y linea, los espacios blancos, sino la falta del ojo, la que encuentra ahora entre palabra y palabra, los caracteres, la imagen iluminada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El plano funciona entonces como filas y columnas, en que cada fila tiene su cantidad propia de columnas. La disposición de los espacios entonces nos interpone dos cebras. La imagen del ruido estático se congela en el texto, y contra cada repliegue y avance de papiro, formato ideal y predilecto del plano, se permite una renovación del camino, los surcos:
&lt;em&gt;Los recovecos de sucia naranja, crean un paraíso tonto de aves fenecidas. El relámpago rastrilla el vaciado, que el oscuro sarmentoso va comiendo, rompe la gruta donde su fantasma zarandea la gamuza, marca el fuego que la desnudará hasta el grito del cactus.&lt;/em&gt; ²&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ojo capaz ahora de saltar en diagonales o continuar como antes hacia, a su placer aquello, o abstraerse de toda lectura puntual, y leer en abstracto, mirando la neblina que sale de la hoja. Es ahí donde se encuentra el eje de la profundidad, el ojo abstraído, conectando las pequeñas respiraciones entre palabra y palabra, imagina y ve la cebra, no como antes, en que vivíamos dentro de su dibujo, sino todo su cuerpo, tridimensional y carnoso, elevado, retraído, alargado e hinchado. Quitando una dimensión hacemos uso de las tres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El plano toma el gas enllamado de la vela liquida y dulce del verso, y lo hace retumbar por cada poro de la fogata, la hoja puede cambiar, agrandarse o disminuir. El plano solo lo atraviesa, y como una manifestación fortuita, se adecuá a ella, pero su elemento compositivo irreductible, sin contar la letra y la palabra, es él mismo, de lleno, enorme, continuo y sin final, plano y total. Aquel verso muy largo, demasiado largo, en que la sorpresa de una imagen olvidada es captada por el ojo, y al rio, antiguo, de las imágenes se le ha quitado el embalse, donde por fin puede descansar la hoja o el cadáver y admirar con calma el paisaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[1]: Lezama Lima al habla, citado por Manuel Pereira en &lt;a href=&quot;https://literalmagazine.com/el-curso-delfico/&quot;&gt;El curso délfico&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[2]: Siesta de trojes, La fijeza, Lezama Lima.&lt;/p&gt;
</content:encoded><category>Cerebro</category><author>Adán Marín</author></item></channel></rss>